Una vez pasada la resaca emocional de todo lo vivido por esta Hermandad en la jornada del pasado domingo, no queremos dejar pasar la oportunidad de mostrar nuestro más sincero agradecimiento a D. José Rico Pavés, obispo de nuestra diócesis, a nuestro Director espiritual D. Antonio Jesús Jaén Rojas, a nuestro querido D. Agustín Hernández Rodríguez, diácono y a Dña. Elena Gómez Mateos, delegada diocesana por estar siempre dispuestos a guiarnos, oírnos, alentarnos y corregirnos, los tiempos de Dios son perfectos y todo llega cuando tiene que llegar.
A las hermandades que aceptaron el madrinazgo,
por estar siempre dispuestas y al resto de las mismas, por acogernos y acompañarnos en un día tan especial.
A nuestros hermanos y hermanas que han sido en todo momento comprensibles con el devenir de nuestra historia y han dado siempre ejemplo de su compromiso y obediencia con la iglesia y con nuestra Hermandad.
Al consejo de H.H.C.C. y al Excmo Ayuntamiento, por facilitar los permisos correspondientes para poder instalar la carpa y dar cabida a los numerosos hermanos que desde allí vivieron la misa.
A los vecinos y vecinas de nuestro barrio por la acogida que estamos teniendo haciendo de la Sed su hermandad.
A nuestro amigo José Ramón Pérez Saborido, a Bruna de Castro y a María Salas por solemnizar de manera prodigiosa con su música la celebración.
A Rafael Morales y a Juan de Dios Pérez Pozo por su colaboración desinteresada.
A los asesores artísticos y vestidores, a Gonzalo Neva por el exorno floral, a Álvaro Romero Gálvez, a los grupos de Mayordomía y Priostia,
al de acólitos, a los colaboradores, al protocolo y a todos y cada uno de los que hicieron posible tan memorable e histórica jornada.




